Algunas pituras un tanto personales
miércoles, 1 de octubre de 2014
jueves, 1 de mayo de 2014
Los maestros siguen pensando que son dueños del conocimiento: Rodolfo Llinás
http://www.elespectador.com/noticias/educacion/los-maestros-siguen-pensando-son-duenos-del-conocimient-articulo-489552
El neurocientífico colombiano presentó los principios que deberían orientar la educación en cada salón de clase.

"La escuela nos enseña la ubicación
geográfica de los ríos, pero jamás nos explica la importancia del agua.
Sabemos dónde queda Caquetá, aprendemos de memoria los nombres de las
ciudades capitales y sabemos ubicar a Mesopotamia en el mapamundi. Somos
un baúl repleto de contenidos, pero vacío de contexto. De ahí nuestra
dificultad para aplicar el conocimiento en la realidad".
Así lo manifestó Rodolfo Llinás en el marco de la Cumbre Líderes por la Educación, un evento organizado por la revista Semana y llevado a cabo este martes en el Centro Cultural del Gimnasio Moderno.
Durante su conferencia, el neurocientífico señaló que la educación escolar en Colombia tiene varios retos por asumir. Por un lado, dijo, "la educación debe ser lo más personalizada posible (…) Resulta impostergable transformar los métodos educativos. La educación, en todos sus niveles, debe considerar que no todos los estudiantes son iguales, que no todos caben en el mismo molde y que, por tanto, debe ajustarse a las características individuales de cada alumno".
Por otra parte, Llinás se refirió a la actitud de los maestros respecto a sus estudiantes. "Parece mentira, pero a estas alturas los maestros continúan pensando que son los dueños del conocimiento", aseveró. "Los profesores deben ser una guía, su labor no consiste en dar instrucciones sino en comprender a cada alumno es sus particularidades para brindarle una orientación adecuada", agregó y llamó la atención sobre "el respeto y el cariño", valores en los que cree deberían fundarse las relaciones profesor-estudiante.
Así mismo, resaltó la necesidad de incluir en los programas académicos escolares materias como la cosmología y dar mayor importancia a asignaturas de corte artístico como la música.
De acuerdo con el neurocientífico existen algunos conceptos básicos que deben regir el nuevo paradigma educativo. A continuaciones algunos de ellos:
Así lo manifestó Rodolfo Llinás en el marco de la Cumbre Líderes por la Educación, un evento organizado por la revista Semana y llevado a cabo este martes en el Centro Cultural del Gimnasio Moderno.
Durante su conferencia, el neurocientífico señaló que la educación escolar en Colombia tiene varios retos por asumir. Por un lado, dijo, "la educación debe ser lo más personalizada posible (…) Resulta impostergable transformar los métodos educativos. La educación, en todos sus niveles, debe considerar que no todos los estudiantes son iguales, que no todos caben en el mismo molde y que, por tanto, debe ajustarse a las características individuales de cada alumno".
Por otra parte, Llinás se refirió a la actitud de los maestros respecto a sus estudiantes. "Parece mentira, pero a estas alturas los maestros continúan pensando que son los dueños del conocimiento", aseveró. "Los profesores deben ser una guía, su labor no consiste en dar instrucciones sino en comprender a cada alumno es sus particularidades para brindarle una orientación adecuada", agregó y llamó la atención sobre "el respeto y el cariño", valores en los que cree deberían fundarse las relaciones profesor-estudiante.
Así mismo, resaltó la necesidad de incluir en los programas académicos escolares materias como la cosmología y dar mayor importancia a asignaturas de corte artístico como la música.
De acuerdo con el neurocientífico existen algunos conceptos básicos que deben regir el nuevo paradigma educativo. A continuaciones algunos de ellos:
1.
"No hay misterios, sólo desconocidos". Según Llinás existen muchos
mitos que pueden "dañar el cerebro" y obstaculizar el deseo de
aprendizaje y la vocación innata del descubrimiento de los pequeños.
2.
"Todo lo que existe tiene una causa previa". Este principio tiene que
ver con el llamado por la "educación en contexto". Todas las enseñanzas,
dice Llinás, deben regirse por la causalidad. "No existen hechos
aislados, pero el modelo educativo vigente tiende a mostrarlos como si
estuvieran aislados de la complejidad en la que en realidad se
inscriben".
3. "La
inducción es clave". “Vale la pena rescatar el valor de los sentidos,
enseñar a aprender a través de ellos. A veces esta dimensión queda
rezagada", dijo el científico durante la conferencia.
4.
Deducción. Para Llinás hace falta estimular la construcción de
conocimiento, el pensamiento de los estudiantes. "Construye haciendo
uso de tu mente".
5. Parsimonia. En la educación hay que hacer todo a través del método más sencillo.
Para el investigador también es crucial que los gobiernos inviertan, como mínimo, el 1% de su PIB en ciencia. martes, 22 de abril de 2014
18 cosas que las personas altamente creativas no hacen igual que el resto
http://elartedesabervivir.com/18-cosas-que-las-personas-altamente-creativas-hacen-igual-que-el-resto/
La creatividad funciona de una forma
misteriosa y a menudo paradójica. El pensamiento creativo es una característica
estable, que define algunas personalidades, pero que también puede cambiar
dependiendo de la situación y del contexto.
A veces, la
inspiración y las ideas vienen sin más, y luego, cuando más las necesitamos, no
aparecen; el pensamiento creativo requiere un conocimiento complejo, si bien es
completamente independiente del proceso de pensamiento.
La neurociencia
ofrece una imagen muy compleja de la creatividad. Según plantean los
científicos, la creatividad no es tan simple como la división entre las
regiones derecha e izquierda del cerebro (la teoría dice que el hemisferio
cerebral izquierdo es racional y analítico, mientras que el derecho es creativo
y emocional). De hecho, se piensa que la creatividad implica numerosos procesos
cognitivos, vías neuronales y emociones; aún no disponemos de una panorámica
completa que explique cómo funciona una mente imaginativa.
Psicológicamente
hablando, los tipos de personalidad creativa son difíciles de determinar, sobre
todo porque son complejos, paradójicos y tienden a evitar el hábito o la
rutina. No se trata de generalizar el estereotipo del "artista
torturado", pero sí es verdad que los artistas suelen tener una
personalidad compleja. Las investigaciones sugieren que la
creatividad implica la unión de una multitud de rasgos, comportamientos e
influencias sociales en una misma persona.
"Es cierto que a la gente creativa le resulta difícil conocerse a sí misma, puesto que el yo creativo es más complejo que el yo no creativo", informa Scott Barry Kaufman, psicólogo de la Universidad de Nueva York que ha pasado varios años investigando sobre la creatividad. "Las cosas que sobresalen más son las paradojas del yo creativo… Las personas con mucha imaginación tienen una mente más caótica".
Aunque no existe
la definición exacta de la "típica" persona creativa, hay algunos
rasgos y actitudes que caracterizan a las personas altamente creativas.
Estas son 18 cosas que las
diferencian del resto.
Sueñan despiertos
A pesar de lo que
sus profesores les dijeran, las personas creativas saben que soñar despiertos
no es, en absoluto, una pérdida de tiempo.
Según
Scott Barry Kaufman y la psicóloga Rebecca L. Mcmillan, ambos autores del
artículo Ode To Positive Constructive Daydreaming [Oda a
lo positivo y constructivo de soñar despierto], dejar que la mente merodee
libremente puede contribuir al proceso de "incubación creativa". Por
supuesto, muchos de nosotros sabemos por experiencia que las mejores ideas se
nos ocurren de repente, cuando tenemos la mente en las nubes.
Aunque nos puede
parecer que soñar despierto es una actividad sin sentido, un estudio de
2012 sugiere que, en realidad, dicho proceso va ligado a un estado
cerebral muy dinámico y exigente, pues conlleva conexiones y percepciones en
relación con nuestra habilidad para captar la información frente a las
distracciones. También se ha descubierto que soñar despierto activa
los mismos procesos cerebrales que se asocian a la imaginación y la
creatividad.
Lo observan todo
Las personas
creativas se comen el mundo; ven posibilidades en cualquier lugar y están
constantemente recopilando información que pueda servir para la expresión
creativa. Como solía decir Henry James, "nada se pierde" en la
mente de un escritor.
La escritora Joan
Didion siempre llevaba encima un cuaderno en el que anotaba cualquier
observación sobre la gente y los acontecimientos con el fin de entender mejor
las complejidades y contradicciones de su propia mente:
"Por muy diligentemente que anotemos lo que vemos a nuestro alrededor, el común denominador de todo lo que vemos es siempre, de forma transparente y desvergonzada, el implacable 'yo'", escribió Didion en su ensayo "Sobre tener un cuaderno de notas". "Estamos hablando de algo privado, de fragmentos de la cadena mental que son demasiado cortos para usarlos, de un ensamblaje indiscriminado y errático que solo reviste significado para quien lo lleva a cabo".
Elaboran sus propios horarios
de trabajo a su medida
Muchos grandes
artistas afirman que cuando mejor hacen su trabajo es o por la mañana
temprano o a altas horas de la noche. Vladimir Nabokov empezaba a escribir
inmediatamente después de levantarse, a las 6 o a las 7 de la mañana; Frank
Lloyd Wright decía que se había acostumbrado a levantarse a las 3 o a las 4 de
la mañana, ponerse a trabajar durante unas horas, y luego volverse a acostar.
Independientemente de cuál sea su horario, los individuos altamente creativos
suelen saber en qué momento del día su mente está más activa, y en función de
esto, organizan sus días.
Se reservan unos momentos de
soledad
"Para estar
más abiertos a la creatividad, tenemos que ser capaces de usar nuestra soledad
de forma constructiva. Debemos superar el miedo a estar solos",escribió el
psicólogo existencialista estadounidense Rollo May.
Con frecuencia,
se describe a los artistas como personas solitarias. Aunque no siempre se
cumple, la soledad puede ser una de las claves para llevar a cabo obras
maestras. Para Kaufman, podemos volver a relacionar esta idea con el hecho de
soñar despiertos; tenemos que concedernos momentos de soledad y, simplemente,
dejar volar nuestras mentes.
"Tienes que
contactar con tu yo interior para poder expresar tus pensamientos más
internos", explica. "Es difícil encontrar esa voz creativa si no
mantienes ningún contacto con tu interior ni reflexionas sobre ti mismo".
Saben aprovechar los problemas
que les plantea la vida
Muchas de las
historias míticas y de las canciones de todas las épocas han sido inspiradas
por un drama o por un desamor; lo bueno de estos retos es que al final han
servido como catalizador para crear arte. Los investigadores que estudian el
crecimiento post-traumático, un ámbito de la psicología en auge, sostienen que
mucha gente es capaz de emplear las dificultades y los traumas que sufrieron de
pequeños para aumentar sustancialmente su creatividad. En concreto, se ha
descubierto que los traumas pueden contribuir a que la gente desarrolle
las áreas encargadas de las relaciones interpersonales, de la espiritualidad,
el aprecio por la vida, la fuerza personal y, lo que es más importante para la
creatividad, la capacidad de exprimir al máximo las posibilidades que te ofrece
la vida.
"Mucha gente
es capaz de utilizar esto como la gasolina que necesitan para descubrir una
perspectiva diferente de la realidad", afirma Kaufman. "En algún
momento de su vida, se ha desmontado la visión que tenían del mundo como un
lugar seguro [...], haciéndoles salir a la periferia a ver las cosas de una
forma diferente, renovada; es esto lo que conduce a la creatividad".
Buscan nuevas experiencias
A la gente
creativa le encanta lanzarse a probar nuevas experiencias, sensaciones y
estados mentales. Esta apertura y amplitud de miras suele activar de manera
significativa la creatividad.
"Estar
abierto a nuevas experiencias te lleva, la mayoría de las veces, a obtener
logros creativos", asegura Kaufman. "Esta idea presenta muchas
facetas diferentes, pero todas relacionadas entre sí: la curiosidad
intelectual, la búsqueda de sensaciones, el no tener miedo a mostrar tus
emociones ni tu fantasía. Lo que une a todas estas características es el camino
hacia la exploración cognitiva y conductual del mundo, tanto interno como
externo".
Se caen y vuelven a levantarse
La resiliencia
prácticamente es un prerrequisito para el éxito creativo, afirma Kaufman. El
trabajo creativo a menudo se describe como un proceso de fallos
repetidos hasta acabar encontrando algo que encaja y que funciona. Las personas
creativas, al menos las que tienen éxito, aprenden a no tomarse demasiado a
pecho los errores.
"La
gente creativa fracasa, y los que son buenos de verdad fracasan más de una
vez", escribió Steven Kotler, colaborador de Forbes, en una pieza sobre el genio creativo de Einstein.
Plantean grandes preguntas
La gente creativa
es insaciablemente curiosa; normalmente, optan por cuestionar cualquier aspecto
de la vida, e incluso cuando envejecen mantienen su sentido de la
curiosidad. Ya sea mediante una conversación intensa o mediante una reflexión
en solitario, las personas creativas observan el mundo a su alrededor y quieren
saber por qué, y cómo, funcionan las cosas.
Observan a las personas
Son observadores
por naturaleza y tienen curiosidad por la vida de los demás; a las personas
creativas les suele gustar observar a la gente, y a menudo extraen algunas de
sus mejores ideas de ahí.
"[Marcel]
Proust pasó la mayor parte de su vida observando a la gente, anotó sus
observaciones, y las reflejó en sus libros", explica Kaufman. "Para
muchos escritores, observar la vida de la gente es muy importante… Son buenos
observadores de la naturaleza humana".
Se arriesgan
Una parte del
trabajo creativo implica correr riesgos; muchas personas creativas disfrutan
del riesgo en diversos aspectos de su vida.
"Existe
una conexión profunda y significativa entre el riesgo y la creatividad, aunque
a menudo se pase por alto", escribió Steven Kotler en Forbes. "La creatividad es el acto de fabricar
algo de la nada. Requiere hacer públicas las apuestas mejor posicionadas en tu
imaginación. No es un trabajo para los tímidos. Perder el tiempo, empañar tu
reputación y no gastar demasiado bien el dinero son algunas de las
consecuencias negativas que puede tener la creatividad".
Consideran que todo en la vida
es una oportunidad para la expresión propia
Nietzsche creía
que la vida y el mundo deberían considerarse obras de arte. Las personas
creativas tienden a ver el mundo de esta manera, y a buscar constantemente
cualquier oportunidad de autoexpresión en la vida diaria.
"La
expresión creativa es la expresión de uno mismo", afirma Kaufman. "La
creatividad no es otra cosa que la expresión individual de tus necesidades, de
tus deseos y de tu naturaleza única".
Siguen sus pasiones verdaderas
La gente creativa
suele tener una motivación intrínseca; esto es, una persona creativa está
motivada a actuar desde sus más internos deseos, en lugar de buscar el
reconocimiento o las recompensas externas. Muchos psicólogos han demostrado que
la gente creativa obtiene su energía de las actividades que le plantean
desafíos, lo cual es una muestra de la motivación interna. Las
investigaciones sugieren que solo con pensar en los motivos intrínsecos
que te mueven a hacer algo se puede activar la creatividad.
"Los
mejores creadores deciden implicarse con pasión en cuestiones complejas y
arriesgadas que les proporcionan un importante sentido del poder por la
capacidad de utilizar su talento", escriben M.A. Collins y T.M.
Amabile en The Handbook of Creativity.
Salen de sus propias mentes
Kaufman señala
que otro objetivo de soñar despierto es ayudarnos a salir de nuestra
perspectiva limitada y explorar otras formas de pensamiento, que pueden ser una
baza importante para el trabajo creativo.
"Soñar
despierto nos permite evadirnos del presente", explica Kaufman. "La
misma red cerebral asociada con la imaginación está vinculada a la teoría de la
mente; esta nos permite imaginar lo que está pensando alguien o fantasear sobre
cómo será nuestro “yo” futuro".
Otras
investigaciones también señalan que inducir la "distancia
psicológica" (es decir, pensar desde la perspectiva de otra persona o
reflexionar sobre una cuestión como si fuera irreal o desconocida) puede
activar el pensamiento creativo.
Pierden la noción del tiempo
Las personas
creativas pueden pensar que cuando están escribiendo, bailando, pintando o
expresándose, entran "en la zona", lo que se conoce como estado
de flujo, que puede ayudarlos a crear a su máximo nivel de expresión. Dicho
flujo es un estado mental en que un individuo va más allá de su pensamiento consciente
para alcanzar un estado superior de concentración y calma sin esfuerzo. Cuando
alguien alcanza este estado es prácticamente inmune a cualquier presión o
distracción, sea interna o externa, que pueda entorpecer su actividad.
Entras en esa
zona cuando realizas una actividad con la que disfrutas y que se te da bien,
pero que a la vez te plantea retos; es lo que define a un buen proyecto
creativo.
"[Las
personas creativas] han descubierto su pasión, pero también han desarrollado su
capacidad para entrar en el estado de flujo", asegura Kaufman. "Este
estado mental requiere una conexión entre tus habilidades y la tarea que has
emprendido".
Se rodean de belleza
Las personas
creativas suelen tener un gusto excelente y, por ello, disfrutan de la belleza
y se rodean de ella.
Un
estudio publicado recientemente en la revista Psychology of Aesthetics,
Creativity, and the Arts reveló que los músicos (incluidos los
miembros de una orquesta, los maestros de música y los solistas) muestran una
alta sensibilidad e inclinación hacia la belleza artística.
Saben unir los puntos
Si hay algo que
distinga a las personas altamente creativas del resto es la capacidad de ver
oportunidades donde otros no las ven. Muchos artistas y escritores importantes
han afirmado que la creatividad se basa en la capacidad de unir los puntos,
algo que los demás probablemente nunca se habían planteado.
En palabras
de Steve Jobs: "La creatividad simplemente consiste en conectar las
cosas. Cuando le preguntas a las personas creativas cómo han hecho algo, se
sienten un poco culpables porque en realidad no han creado nada, sino que se
han limitado a ver algo. Tras un tiempo, les resulta obvio, pues han sido
capaces de conectar las experiencias que habían tenido y de sintetizar cosas
nuevas".
Les gustan los cambios
radicales
La diversidad de
experiencias es crucial para la creatividad, afirma Kaufman. A las personas
creativas les encanta alterar las cosas, tener nuevas experiencias y evitar que
su vida se convierta en algo monótono y mundano.
"La gente
creativa tiene experiencias más diversas; la rutina es lo que mata esta
diversidad de experiencias", explica Kaufman.
Encuentran tiempo para la
meditación
Las personas
creativas entienden el valor de la concentración mental, pues su trabajo
depende de ella. Muchos artistas, emprendedores, escritores y otros
trabajadores creativos, como David Lynch, consideran la meditación como
una herramienta para conectar con su estado mental más creativo.
La ciencia
respalda la idea de que la meditación realmente puede activar el poder de la
mente de muchas formas. Un estudio realizado en 2012 por un equipo
holandés señala que algunas técnicas de meditación promueven el pensamiento
creativo. Las prácticas de meditación pueden ir ligadas a una mejora de la
memoria y de la concentración, a un mayor bienestar emocional, a una
disminución del estrés y de la ansiedad, y a una mayor
claridad mental; todo esto puede fomentar la capacidad de pensamiento creativo.
THE HUFFINGTON POST | Por Carolyn Gregoire
miércoles, 8 de enero de 2014
Otra opinión más sobre el arte conceptual
Gracias a esto nos acercamos a la
cotidianeidad de muchos, y entre ellos a nuestros colegas y a veces amigos
artistas a quienes seguimos, y nos afiliamos a grupos y páginas de arte y
artistas que admiramos o envidiamos algunas veces también. Nos enamoramos de
imágenes de gatitos cómicos, compartimos videos musicales y criticamos
fotografías de niñas que buscan reconocimiento mediante autorretratos de
escasas vestimentas y actitudes “prepago en promoción”, y de vez en cuando nos
encontramos con publicaciones del mundo del arte y escritos de nuestros colegas
que reflexionan o critican sobre el arte de nuestro tiempo.
Aquellos artistas que están
dentro de “La onda conceptual” de una u otra manera, no opinan o no critican, o
más bien deba decir que ya no tanto. Tal vez sea porque no hay por donde criticar aquello de
lo que se vive, en lo que se cree y que uno mismo hace, o porque para los
artistas conceptuales aquellos que no lo son no representan una amenaza, o
pensarán que no son competencia… o tal vez simplemente estén por encima de la
necesidad de criticar y de cazar peleas sin sentido.
Yo pienso más bien que es porque,
ahora, el campo del Arte Conceptual ha ganado tanto terreno dentro del mercado
nacional e internacional que ya no necesitan seguir peleando y criticando a los
demás para poder conseguir un lugar.
En cambio, por parte del gremio
de mis colegas artistas no conceptuales, artistas figurativos, artistas de
caballete, pintores, dibujantes y escultores, algunos de enorme talento y
reconocimiento, otros menos conocidos o con carreras no tan largas todavía y
otros claramente aficionados, es frecuente encontrar comentarios, artículos reseñados o compartidos en sus
páginas y hasta cartas de denuncias, manifiestos y protestas en contra del arte
conceptual.
Cuando uno escucha a los
políticos en campaña, haciendo enormes esfuerzos por desprestigiar a sus
oponentes se lamenta uno de ver la poca integridad de aquellos que aspiran a
ser nuestros dirigentes, y cuando conocemos o sabemos de personas que no dudan
en hablar mal de otros o que buscan desprestigiar a sus colegas para validarse
a sí mismos o lo que hacen, cuando ve uno a la gente que dice que lo que ellos
hacen es valioso porque lo que los demás hacen es malo, recuerda uno a esos
personajes antagonistas en series de televisión o telenovelas que son los malos
de la serie, el antihéroe resentido que solo busca el mal ajeno para su propia
conveniencia, pero hoy en día en las redes sociales, poco a poco pero
reiteradamente mis colegas artistas, entre los cuales muchos a quienes admiro y
aprecio sinceramente comentan y publican actitudes similares en función del
nivel de indignación de cada uno o del
tamaño de su propio orgullo, o en función de los intereses particulares que
este o aquel pueda tener al respecto, como si buscaran desprestigiar, o
francamente si pudiesen, destruir toda forma de arte conceptual o arte
“diferente” al suyo, porque ellos no están de acuerdo con el o, me pregunto yo,
por miedo tal vez a no poder comprenderlo o no saber cómo acceder a él?
Honestamente, a mí, esto me
genera un problema emocional complejo. Siempre he creído, tal vez por
conveniencia, que el arte y la condición de artista, son formas elevadas de la
condición humana. He querido creer que el arte y los artistas están por su
misma naturaleza, su inteligencia y su sensibilidad tienen la capacidad de ver
el mundo con mayor claridad, con mayor justicia, equidad y compasión, y que
desde esa capacidad producir arte que pueda inspirarnos a ser mejores. Muy en
el fondo de mí mismo he querido mantener esa idea como guía, a sabiendas de que
es una utopía que nunca se ha dado y tal vez nunca será, pero de ahí a
rebajarse uno al nivel del chisme y la
difamación…
Confieso que por muchos años yo
mismo he tenido problemas con el arte
conceptual. Yo también tuve problemas para entenderlo, aceptarlo o apreciarlo,
a mí también me parecía que no tenía ningún sentido producir algo sin ninguna
cualidad estética o plástica y pretender defenderlo con discursos absurdos e
incoherentes, o muchas veces sumamente pretenciosos para pretender validar la
mediocridad como arte y mi orgullo lo rechazaba tajantemente, como veo que le
sucede a muchos de mis colegas hoy en día.
Pensaba, que era una moda
inmadura, pretenciosa y postiza, y que como todas las modas sería algo efímero
y condenado a desaparecer, pensaba que era una manifestación pseudo artística
inmadura que niega su vinculación con la
historia del arte, así como el adolescente niega su herencia y su familia para
reclamar un atisbo de individualidad, y que siendo así, esta inmensa crisis de
adolescencia del mundo artístico tendría que alcanzar la madurez algún día, ¡y
entrar en razón!
Pero el inmaduro era yo creyendo
que yo tenía la razón y que el resto del mundo estaba equivocado. El haberme
atrevido a juzgar el arte conceptual desde mi propia ignorancia justificada por
mi orgullo y por el miedo a lo que desconocía, a lo que no entendía y que por
no entenderlo minaba mi autoestima, solamente me demostró que el inmaduro era
yo y no el arte, el infantil era yo quien me negaba a abrir los ojos y a
crecer, porque me daba miedo enfrentar la posibilidad de estar equivocado y de
tener que reevaluar mi propio trabajo.
Por supuesto que de una u otra
forma hay que estar en contra de lo
conceptual si se es un artista de caballete, y se escoge ser figurativo, o
realista, o aun expresionista o lo que se quiera escoger, porque esto satisface
nuestros sentidos, deseos, egos, orgullos y demás, o porque produciendo lo que
consideraríamos arte bello complacemos a nuestros círculos familiares o
sociales ganando su aceptación o admiración y compensando nuestra falta de
autoestima por haber sido “diferentes” o “raros”, validándonos así como
creadores y personas “importantes” dentro de nuestro medio inmediato. En mi
caso, a veces creo que fui artista e hice lo que hice buscando desesperadamente
esa aceptación por medio de mi familia, y los gustos y anhelos o proyecciones
de los miembros importantes de esa familia influyeron tan fuertemente en lo que
debía pintar y en cómo hacerlo que terminé convenciéndome a mí mismo que ese
era el camino correcto.
No, esto no es una crítica más
hacia mis padres, sino la necesidad de un adolescente inseguro de sí mismo y
que se sentía sólo por ser el niño diferente, de conseguir aceptación y
validación por parte de su medio vital inmediato que es su familia, y desde
allí construirse un espacio en la sociedad con la que interactuaba; nada más.
Habiendo pasado ya el deprimente
umbral de los cuarenta años desde hace ya un tiempo imposible de confesar, por
fin me doy cuenta de que mis lecturas hacia el arte contemporáneo y el arte
conceptual eran sumamente cerradas, por conveniencia más que nada. Necesitaba
cerrarme a ello para poder justificar lo que yo hacía, lo que pintaba, lo que
esculpía, pero ahora entiendo mejor la opinión de esos críticos de arte que me
dijeron y me mostraron lo desfasado que estaba en muchos de mis conceptos y que
yo no entendí.

¿Pero cómo fue que pasó? ¿Cómo
fue que tal aberración se convirtió en arte? Simplemente porque a pesar de lo
que algunos todavía prefieren seguir vociferando, el arte conceptual no es una aberración, no es el anti-arte, no es
un absurdo y el mundo, lo queramos aceptar o no, no está equivocado.
El hecho de que algunos no lo
entendamos o no queramos entenderlo y aceptarlo, o de que otros, por más que nos esforcemos
por entenderlo no lo logramos, y por mucho que algunos alcancemos finalmente
alguna comprensión y lleguemos incluso a admirarlo, aun así sigue siendo
difícil poder “hacerlo” ¡y hacerlo bien!, y esto lo digo como un artista, que
ha caminado ese sendero y que reconozco mi incapacidad actual para poder
producir una obra que al menos en mi concepto alcance el “nivel” de aquellas
obras y artistas conceptuales que han ganado mi admiración y respeto.
A todos esos amigos y artistas
que aún se encarnizan buscando maneras de criticar el arte conceptual porque es
más fácil criticar y matar lo diferente y lo que se desconoce que hacer el
esfuerzo de abandonar los prejuicios y trascender nuestro ego para crecer
descubriendo nuevos mundos les dedico esta reflexión:
El hecho es que el arte
conceptual No va a desaparecer y nada gana nadie con seguir peleando en contra de
la dirección en la que gira el mundo. El arte conceptual no es el enemigo a
muerte de nadie como pareciera que muchos piensan: he visto personas que se
encolerizan y cambian de color frente a obras conceptuales o incluso ante su
sola mención.
Si yo fuese psicólogo me
preguntaría: ¿Si el arte es un espejo, por qué se sienten tan amenazados en su
ego estos artistas?
La complacencia Retiniana
Hace poco alguien me dijo que el
asunto con el arte de hoy en día es que uno no puede pretender ya que el arte
sea solamente un asunto de Complacencia Retiniana y nada más. Que el arte ya no
se trata solamente de producir una imagen agradable a los sentidos para decorar
este muro o aquel espacio, y menos convertirse en una mera demostración de
habilidades técnicas, sino que necesita ir más allá. A esa persona le agradezco
enormemente sus palabras porque creo que gracias a ellas por fin entendí
algunas frases que yo mismo he enunciado durante años sin darme cuenta de lo
que me decía a mí mismo:
“Hay una gran diferencia entre el arte y la artesanía,
y es que si bien la artesanía se trata del despliegue de habilidades y oficio
que posee el artesano para la elaboración de una obra, cuyo valor radica
principalmente en la técnica, la calidad del objeto o producto terminado, su
valor estético, su belleza, el refinamiento de sus acabados o la maestría con
la que fue elaborada dicha artesanía, en su unicidad, o el hecho de que por ser
precisamente de carácter artesanal, su producción es manual y por tanto
limitada, lo que acentúa su valor, en su “belleza objetual”…
La obra de arte, para poder ser llamada arte y no artesanía, necesita poder ser algo más.
Necesita ir más allá de un “simple” objeto bello y decorativo, para convertirse en algo más que la eleve a la condición de arte.
La obra de arte debe tener en sí misma TODO lo que el artista es capaz de hacer en ella desde el punto de vista de su oficio, destreza o habilidad, y además debe tener parte de su alma, de su vida, de su ser”
Por muchos años he repetido este
discurso con las mismas u otras palabras frente a estudiantes y artistas en
desarrollo queriendo inspirarlos a ir siempre más lejos, más profundo, más alto
en su búsqueda y desarrollo, sin darme cuenta de que ese “algo más” que haría
trascender la obra hacia el nivel de arte era lo que precisamente se me
escapaba en realidad y que los esfuerzos tanto míos como los de muchos artistas
se seguían centrando principalmente en el oficio, o en la pericia y destreza, o
en una cierta forma de querer demostrar una habilidad supuestamente superior
pero que finalmente nos devuelve al problema de la artesanía o del objeto decorativo sin más…
Ese “Algo más” es la búsqueda del
arte y del artista. Es de ello que depende que una obra pueda convertirse en
arte sin importar cuál sea el nivel técnico de habilidad del hacedor: el arte
dejó de ser una competencia de habilidad artesanal hace cientos de años ya, y
quienes se han querido quedar en ese argumento como fundamento de sus vidas y
trabajo son probablemente magníficos artesanos con habilidades extraordinarias;
pero no artistas.
Ese “Algo más” a veces habla de
estilos o de universos estéticos que crean algunos artistas y que en algunas
épocas fue respuesta suficiente para validar sus obras. Otras veces se trata
del contenido de la obra, o del tema que trata, o la denuncia que propone,
tratando de llevar el arte a una postura política o sociológica…, Otras veces
ha sido sobre el significado mismo de la estética y sobre los valores o
fundamentos desde los cuales dicho concepto se construye, dándole al arte una
dimensión un tanto más filosófica o epistemológica, en donde se centra gran
parte de la producción actual artística y conceptual.
Cuando me hablaron entonces de lo
de la Complacencia Retiniana,
comprendí que el juicio que portaba antes sobre las obras conceptuales, el
mismo que veo que portan muchísimas personas y artistas hoy día, estaba basado
en la incapacidad para poder apreciar y entender esas obras con tan sólo un
vistazo. Pero al entender esto me di cuenta de que si Sí hubiera podido
entenderlas de esa forma, entonces ¿Cuál sería verdaderamente su valor? Valdría
lo mismo que mi cajita de té que tiene
un lindo dragón repujado en metal en la tapa y que me parece hermosa, o
valdría lo mismo que vale para muchas personas, y que a los que nos creemos
artistas nos ofende frecuentemente, el cuadro que consiguen en el almacén de
muebles que decora el comedor porque tiene frutas y flores, ¡y que combina con
la tela de las cortinas o el tapizado de los asientos!
Si cuando de música se trata,
para poder juzgar una canción o una melodía cualquiera uno se toma al menos los
cuatro minutos que dura la canción para
escucharla antes de decidir si nos gusta, o con respecto a la literatura nos
tomamos el trabajo de leer, al menos un capítulo, o tan siquiera el índice, el
resumen de la contra carátula, la bibliografía en algunos casos o el prólogo
para los más valientes, si para ver una película no nos salimos de la sala tras
la primera escena diciendo que es una porquería, ¿por qué entonces con respecto
al arte plástico nos es suficiente un rápido vistazo superficial para
declararlo como “Basura” y no hacemos el esfuerzo de acercarnos, de analizar,
de permearnos y de al menos tratar de averiguar o entender lo que el artista
quiso decir antes de imponer sentencia y condenarlo a muerte?
No sé cuántas veces he visto
personas cuyos vasos sanguíneos capilares del rostro se congestionan
rápidamente tiñendo sus rostros de cólera y humillación ante la vista de una
obra conceptual, y expresan indignados que eso es una porquería, ¿que quién se
cree el farsante que hizo eso al burlarse de nosotros? Que lo creen a uno
estúpido pretendiendo convencerlo a uno de que eso es arte, Para luego
retirarse ofendidos y dignos de la exposición o del recinto, y quienes nunca se
acercaron siquiera al artista o al galerista a preguntar de qué se trataba la
obra, o quien es el autor, o porqué habría de hacer algo semejante antes de
emitir un juicio.
Es como cuando un niño dice:
--“No me gusta
el queso!”
–Lo has probado alguna vez?
–“No, pero
porque no me gusta!”
Si en el campo del arte hubiera
algo de equidad o justicia, ¿dónde quedó la presunción de inocencia y el
derecho a la defensa? ¿Por qué antes de emitir un juicio y pedir la horca o la
silla eléctrica para el arte conceptual no le otorgamos al artista el derecho a
la defensa? ¿Por qué nos cerramos tanto a tratar de usar nuestra inteligencia y
nuestra sensibilidad, para aceptar la invitación del artista a jugar, por unos
momentos, el juego que él propone, para saber si nos gusta y nos aporta algo,
como claramente lo hacemos al escuchar música, ver una película o leer este
texto?
Una cuestión de respeto
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